Todo ésto os lo cuento, porque hace un par de años, fuimos a un hotel donde dejaban mascotas y nos dimos cuenta, que en la mayoría de los hoteles, era una práctica habitual, algo inusual en España.
Podemos decir que Andorra, es el paraíso de los perros. Los dejan entrar en casi todos los establecimientos, sin darle la mayor importancia.
Nuestra perra Kika, disfrutó como una loca, revolcándose en la nieve y disfrutando con nosotros en la cafetería mientras tomábamos un calentito.
Este ejemplo podía seguirse en España, donde el tener un perro y poder ir de vacaciones a un hotel es casi misión imposible.

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